32-34 rue Georges Besse, 63100 Clermont-Ferrand
Cuando sales de la autopista después de varias horas de viaje, el edificio de líneas contemporáneas del Novotel Clermont‑Ferrand se alza como una promesa de una pausa bienvenida. Al cruzar el portal, un jardín arbolado y el murmullo discreto de una fuente te invitan a relajarte incluso antes de llegar a la recepción.
El acceso es sumamente sencillo: servicio de traslado gratuito desde el aeropuerto, ubicado a dos kilómetros, estacionamiento exterior cerrado de gran capacidad, estación de carga para autos eléctricos, y en pocos minutos se puede llegar al centro de la ciudad o a grandes sitios de eventos como el Zénith o la Grande Halle d’Auvergne.
En el interior, el vestíbulo bañado de luz permite vislumbrar el parque gracias a sus amplios ventanales. La madera clara, los sillones en tonos suaves y la cálida bienvenida crean una atmósfera relajada que se respira en todo el establecimiento.
Las habitaciones –más de 130, renovadas recientemente– presentan una paleta relajante de grises y beige. Conexión de fibra de alta velocidad, Chromecast, espacio de trabajo generoso y aire acondicionado independiente aseguran un confort total, ya sea para preparar una reunión o compartir fotos del viaje.
Las categorías se adaptan a las necesidades: dobles o twins para dos personas, amplias Family Rooms diseñadas para cuatro, y algunas unidades accesibles para viajeros con movilidad reducida. En todas, la ropa de cama mullida y las ventanas bien aisladas hacen olvidar la cercanía de las grandes vías de acceso.
Por la mañana temprano, los aromas de café se mezclan con el crujido de los bollos: el buffet de desayuno resalta productos regionales y opciones equilibradas, para disfrutar en el salón o en la terraza cuando el clima lo permite. Los más apurados pueden optar por un servicio para llevar antes de tomar el camino.
Al mediodía y por la noche, el chef ofrece un menú de temporada donde los quesos de Auvernia comparten protagonismo con cortes a la parrilla y opciones vegetarianas. En la temporada cálida, el servicio se traslada junto a la piscina; algunas mesas bajo sombrillas permiten disfrutar de un vaso de Saint‑Pourçain o de una cerveza local.
En el bar, un piano de acceso libre y juegos de mesa fomentan la convivencia. Entre vuelos en globo o durante un seminario, se puede compartir un café largo o una limonada artesanal, acompañado por una cuidada playlist de jazz.
La piscina exterior, de doce metros de largo, cobra vida con los primeros rayos de sol: niños y adultos alternan entre nadar, zambullirse y descansar en las tumbonas. A unos pasos, un solárium cubierto permite prolongar el relax cuando la brisa se enfría.
En cuanto al bienestar, dos jacuzzis ofrecen burbujas relajantes mientras que el hammam difunde vapor perfumado con aceites esenciales. El gimnasio, abierto de seis de la mañana a nueve de la noche, cuenta con bicicleta elíptica, cinta de correr y equipos de musculación para mantener el ritmo.
Los más pequeños disponen de áreas de juegos interiores y exteriores; una mesa de ping‑pong y una cancha de petanca suelen reunir a varias generaciones en torno a risas compartidas.
Para reuniones profesionales, ocho salas modulares reciben hasta 200 participantes. Luz natural, equipamiento audiovisual de última generación y conexión de fibra garantizan sesiones de trabajo eficaces, complementadas con pausas de café en la terraza cuando el programa lo permite.
El servicio está disponible las 24 horas: snacks caseros a cualquier hora, servicio de habitaciones listo para llevar una sopa caliente por la noche o un postre delicioso, y trámites de llegada y salida acelerados para optimizar cada minuto.
Por la noche, los pasillos silenciosos conducen a habitaciones ya frescas; la caja fuerte alberga computadoras portátiles y documentos, mientras que la bandeja de cortesía, con tés y una bolsita de infusión de verbena, sella la promesa de una noche tranquila.
Al día siguiente, la ruta de los volcanes espera a menos de quince minutos. Puedes llegar a la falla de Limagne, inscrita en la UNESCO, o enfrentarte al Puy de Dôme, a pie o en tren cremallera, antes de regresar a sumergirte en la piscina del hotel.
Para explorar el patrimonio urbano, el autobús te deja cerca de la basílica Notre‑Dame‑du‑Port y las callejuelas medievales. La piedra de lava negra de la catedral le otorga a la silueta de Clermont‑Ferrand un carácter único, iluminado por la suave luz de las farolas al anochecer.
El museo de Arte Roger‑Quilliot ofrece un viaje de la Antigüedad al siglo XXI, mientras que L’Aventure Michelin narra la épica del famoso Bibendum, apreciada por los amantes de la historia industrial y los apasionados del automóvil.
En familia, Vulcania brinda una inmersión lúdica en el mundo de las fuerzas telúricas; atracciones, películas y experiencias interactivas conquistan a todas las generaciones. Los aficionados al deporte, por su parte, pueden visitar ASM Experience para descubrir los secretos del rugby de Auvernia.
Después de estas escapadas, regresar al Novotel Clermont‑Ferrand tiene el sabor de un regreso a casa: un último chapuzón, un plato del día en la pizarra, y la certeza de partir al día siguiente, descansado y listo para continuar con la aventura.
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